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Métodos analíticos sin validación adecuada

Los métodos analíticos sin validación comprometen los resultados y aumentan los riesgos regulatorios. Vea cómo validar métodos y garantizar la confiabilidad con un Laboratory Information Management System (LIMS).

El uso de métodos analíticos sin validación adecuada es una de las fragilidades más críticas dentro de un laboratorio. Aunque el método pueda parecer técnicamente consistente en la teoría, sin comprobación experimental documentada no hay evidencia de que produzca resultados confiables, precisos y reproducibles en las condiciones reales de uso. Un ejemplo común: un método adaptado de una farmacopea para una matriz diferente de la original puede parecer que funciona bien en el día a día, pero sin validación documentada no hay forma de comprobar que sea exacto y preciso para esa matriz específica.

En entornos industriales, farmacéuticos, cosméticos y químicos, las decisiones sobre liberación de lotes, conformidad regulatoria y seguridad del producto dependen directamente de la calidad de los datos analíticos. Por lo tanto, aplicar un método no validado significa asumir un riesgo técnico, financiero y regulatorio.

Qué exige la norma ISO/IEC 17025 sobre la validación de métodos

La norma ISO/IEC 17025 exige que los métodos no normalizados, o normalizados utilizados fuera del alcance original, sean validados antes de su uso rutinario, con evidencias documentadas de exactitud, precisión, selectividad y rango de trabajo. En el sector farmacéutico, la agencia regulatoria brasileña ANVISA exige la validación de método como prerrequisito para el registro y la liberación de productos.

¿Qué es la validación de método analítico?

La validación de método analítico es el proceso sistemático de demostrar, mediante estudios experimentales y tratamiento estadístico de datos, que un método es adecuado para el fin al que se destina. En otras palabras, no basta con que el método funcione: es necesario comprobar que funciona con un desempeño consistente.

Ese proceso implica la evaluación de parámetros como especificidad, linealidad, rango de trabajo, precisión, exactitud y robustez. Cada uno de estos parámetros proporciona evidencias sobre el comportamiento del método en diferentes condiciones.

La validación establece límites aceptables de desempeño. Así, cuando el método se aplica en la rutina, existe una base técnica para confiar en que el resultado refleja, de hecho, la concentración o característica evaluada.

Sin validación, el laboratorio opera por suposición, no por evidencia.

Consecuencias de la ausencia de validación adecuada

Cuando un método se implementa sin validación formal, surgen incertidumbres técnicas relevantes. En primer lugar, no hay garantía de que el método sea específico para el analito de interés. Las interferencias de matriz pueden generar resultados falsamente elevados o reducidos.

Además, la ausencia de estudios de precisión impide evaluar la variabilidad intrínseca del método. Como consecuencia, las diferencias entre análisis pueden interpretarse de manera equivocada.

Otro punto crítico es la linealidad. Sin comprobación estadística de la relación entre concentración y respuesta analítica, el cálculo del resultado puede estar basado en premisas inválidas.

Desde el punto de vista regulatorio, los métodos no validados comprometen auditorías e inspecciones. La falta de evidencia documental debilita la defensa técnica de los resultados emitidos. En situaciones más críticas, puede llevar al rechazo de datos y a la necesidad de repetir estudios.

Diferencia entre método desarrollado y método validado

Desarrollar un método es establecer condiciones experimentales que permitan detectar o cuantificar determinado analito. Validar un método es demostrar que esas condiciones producen resultados confiables dentro de criterios definidos.

Un método puede presentar buena respuesta instrumental y, aun así, no ser adecuado para la aplicación pretendida. Por ejemplo, puede no ser robusto frente a pequeñas variaciones operativas o puede no mantener una precisión aceptable en diferentes días o analistas.

Por lo tanto, el desarrollo es una etapa creativa y experimental. La validación es una etapa comprobatoria y estadística. Ambas son complementarias, pero no equivalentes.

Cómo estructurar una validación adecuada de método analítico

Una validación adecuada requiere una planificación técnica previa. Antes de la ejecución experimental, es necesario definir el objetivo del método, el rango de trabajo, los criterios de aceptación y la estrategia estadística.

Durante la ejecución, los ensayos deben conducirse de forma controlada, con documentación completa y trazabilidad de los datos. A continuación, se aplica el tratamiento estadístico apropiado para cada parámetro evaluado.

Además, los resultados deben interpretarse de forma crítica. No se trata solo de calcular valores, sino de evaluar si el desempeño cumple con los requisitos establecidos para la aplicación pretendida.

La validación no debe verse como una formalidad regulatoria. Se trata de un instrumento científico para reducir la incertidumbre y aumentar la confiabilidad.

Sistema LIMS como soporte a la validación y la integridad de los datos

En ese contexto, el sistema LIMS, Laboratory Information Management System, puede desempeñar un papel estratégico en la conducción y el mantenimiento de las validaciones. El sistema permite organizar protocolos, registrar datos brutos, controlar versiones de métodos y garantizar la trazabilidad completa de los análisis realizados.

Además, el LIMS reduce los riesgos de error de transcripción y facilita la consolidación de datos estadísticos. Como resultado, el proceso de validación se vuelve más estructurado y auditable.

El sistema también ayuda en la gestión del ciclo de vida del método, incluyendo revisiones periódicas y revalidaciones cuando haya cambios significativos. De esta manera, contribuye a mantener la consistencia técnica a lo largo del tiempo.

Sin embargo, es importante resaltar que el LIMS no sustituye la planificación estadística ni la interpretación crítica de los resultados. Organiza y protege los datos, pero la evaluación técnica sigue siendo responsabilidad del equipo especializado.

Conclusión

El uso de métodos analíticos sin validación adecuada compromete la base científica del laboratorio. Sin evidencia experimental estructurada, los resultados dejan de ser técnicamente defendibles y pasan a representar un riesgo operacional y regulatorio.

Validar un método es reducir la incertidumbre, controlar variables y demostrar, de forma objetiva, que el procedimiento es adecuado para su finalidad. Además, fortalece la credibilidad del laboratorio y sustenta decisiones estratégicas basadas en datos confiables.

Cuando la validación se lleva a cabo con rigor técnico y se apoya en herramientas como el sistema LIMS, el laboratorio consolida un entorno de trazabilidad, integridad de datos y madurez científica.

En el escenario actual, en que las exigencias regulatorias y la competitividad avanzan de la mano, los métodos analíticos validados no son solo un requisito normativo. Son fundamentos de la ciencia aplicada con responsabilidad.

Felippe Domingos

Felippe Domingos

Felippe Domingos es ingeniero químico y Co-Fundador de Actiz, empresa que ofrece el LIMS más avanzado de América Latina para optimizar la gestión de laboratorios, con foco en eficiencia y reducción de costos. Con más de 200 proyectos en sectores como farmacéutico, alimentos y petroquímico, Felippe ha acumulado una amplia experiencia en la implementación de sistemas LIMS.

En 2020, tras la solicitud de una industria petrolera en Colombia, fundó Actiz, una solución moderna y accesible, desarrollada especialmente para atender los desafíos de los laboratorios en América Latina. Hoy, Actiz está presente en 4 países, atendiendo segmentos como alimentos, biotecnología y medio ambiente.

Felippe comparte sus ideas sobre automatización y digitalización de laboratorios en LinkedIn. Conéctate con él para saber más sobre el futuro de los laboratorios con LIMS.

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