5 errores comunes en la rutina de los laboratorios y cómo un LIMS puede evitarlos

Descubra cómo un LIMS previene errores en el laboratorio, reduce fallas humanas y garantiza trazabilidad y calidad. ¡Lea el blog de Actiz y sepa más!

La rutina de los laboratorios exige precisión, trazabilidad y consistencia en cada etapa. Sin embargo, muchas operaciones aún dependen de controles manuales, hojas de cálculo aisladas y registros que pueden variar.

Este escenario crea un entorno propenso a fallas que impactan directamente la calidad de los resultados, la productividad del equipo y el cumplimiento normativo.

Con el aumento de las demandas, el cumplimiento de las normativas se vuelve más desafiante y estos errores pasan a representar costos invisibles, como retrabajos, retrasos en los plazos de entrega, pérdida de historial y dificultad para responder a auditorías.

Por eso, comprender dónde surgen estas fallas y cómo prevenirlas es fundamental para los laboratorios que buscan operar con eficiencia y seguridad.

En este artículo, conocerá los cinco errores más recurrentes en la rutina de los laboratorios y cómo un Sistema de Gestión de Información de Laboratorio (LIMS) transforma estos puntos críticos en flujos controlados, trazables y estandarizados.

1. Registros incompletos o inconsistentes

Uno de los problemas más frecuentes en los laboratorios es la falta de estandarización en los registros. Cuando diferentes personas completan la información de distintas maneras, ya sea en papel o en hojas de cálculo, surgen inconsistencias, campos obligatorios quedan sin completar y existe la posibilidad de que datos esenciales se pierdan a lo largo del proceso.

Este tipo de error compromete las auditorías, dificulta el rastreo de las muestras y aumenta el retrabajo, además de generar variaciones en la forma de ingresar los datos y perjudicar la reproducibilidad de los análisis.

Con un LIMS, todos los registros siguen formularios estandarizados y validados automáticamente, garantizando que ningún dato crítico sea ignorado. La centralización elimina versiones paralelas y mantiene la información íntegra desde la recepción de la muestra hasta la emisión del informe.

Vea también: Cómo organizar procesos en el laboratorio con LIMS

2. Errores de digitación y transcripción de resultados

La transcripción manual sigue siendo una de las mayores fuentes de errores en el laboratorio. Copiar resultados de un equipo a una hoja de cálculo, o de una hoja a otra, aumenta significativamente la probabilidad de un dígito invertido, un valor omitido o un número ingresado incorrectamente.

Incluso pequeñas desviaciones pueden generar impactos críticos, como resultados invalidados, retrabajos, retrasos e incluso riesgos para la salud o la seguridad, según el sector.

La automatización que ofrece el LIMS elimina esta etapa susceptible al error humano. Mediante la integración con equipos, los datos se importan directamente al sistema, garantizando precisión, agilidad e integridad metrológica.

3. Pérdida o extravío de información a lo largo del proceso

Archivos físicos, hojas de cálculo aisladas, anotaciones en cuadernos o documentos guardados en carpetas distintas crean un entorno de riesgo. En estas condiciones, perder un historial o no poder localizar una información esencial durante una auditoría es un problema común.

Este extravío no solo retrasa el flujo, sino que puede comprometer el cumplimiento de normas como la ISO 17025, que exige control absoluto de cada etapa del proceso.

Un LIMS garantiza almacenamiento seguro y centralizado, con copias de seguridad automáticas, historial completo de la muestra y una pista de auditoría que registra quién realizó cada acción, cuándo y en qué etapa. Así, toda la información permanece disponible y trazable.

4. Falta de trazabilidad entre etapas

Cuando el control se distribuye en hojas de cálculo o en áreas que no se comunican, se vuelve difícil seguir el ciclo de la muestra de principio a fin. Esta falta de trazabilidad afecta desde el control de plazos hasta la toma de decisiones operativas.

Además, sin una visión integrada, los gestores pierden la capacidad de identificar cuellos de botella, evaluar el desempeño o demostrar el cumplimiento en auditorías.

El LIMS conecta todas las etapas — recepción, análisis, validación y liberación— en una única línea de trazabilidad. Esto permite visualizar el estado de cada muestra, identificar pendientes y garantizar que el proceso siga el flujo establecido.

5. Retrabajo causado por procesos manuales y controles paralelos

Cuando cada área adopta sus propios métodos, formularios u hojas de cálculo, el laboratorio pasa a depender de procesos fragmentados. Esta falta de uniformidad genera retrabajo repetitivo, duplicación de información, divergencias entre registros y retrasos en la consolidación de datos.

La estandarización que ofrece el LIMS elimina estas redundancias. El sistema automatiza verificaciones, controla flujos y garantiza que cada etapa se ejecute de la misma manera, independientemente del operador. Como resultado, el laboratorio gana productividad, reduce errores y entrega resultados con mayor consistencia.

Cómo reducir errores en la rutina del laboratorio para garantizar calidad y cumplimiento

Los errores en la rutina del laboratorio no son simples fallas operativas. Afectan directamente la confiabilidad de los resultados, el desempeño del equipo y la capacidad del laboratorio para mantener el cumplimiento normativo.

Al centralizar la información, automatizar etapas críticas y fortalecer la trazabilidad, Actiz LIMS se convierte en un aliado esencial para los laboratorios que buscan operar con precisión, eficiencia y madurez digital.

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